viernes, 18 de enero de 2013


PATOLOGÍA DE LA EDIFICACIÓN
DAÑOS A ELEMENTOS ESTRUCTURALES POR ESFUERZO

CORTANTE (1ª parte: Descripción y origen de los daños)

1.- GENERALIDADES INTRODUCCIÓN

Dada la extensión del tema a tratar, vamos a desglosar esta monografía en dos partes.
En esta primera parte, se analizarán los posibles daños producidos en diferentes elementos
estructurales debido a este esfuerzo, mientras que en la segunda parte estudiaremos la
prevención y técnicas de reparación más usuales empleadas para paliar este tipo de daños.
Los elementos estructurales principalmente afectados por el esfuerzo cortante, entre
otros, y de los que vamos a analizar los daños producidos por el mismo, son:
- Viga: elemento lineal horizontal, normalmente trabaja a flexión y cortante (y dependiendo
de sus condiciones de entorno también a torsión).
Las tensiones cortantes puras son difíciles de encontrar pues la cortadura pura suele ir
acompañada de fenómenos de flexión (cuando hay momentos flectores siempre se da
cortante).
En las piezas de hormigón armado la función, entre otras, de resistir los esfuerzos
cortantes la tiene la armadura transversal (cercos o estribos). Una pieza no necesitará
armadura de cortante (salvo los mínimos que correspondan) cuando las tracciones que se
generen en el alma de sus secciones perpendiculares a las bielas de compresión se
encuentren por debajo de la capacidad resistente del hormigón para resistirlas.
Podemos hacer referencia en este punto a los pilares apeados, que a día de hoy se
están convirtiendo en elementos de uso cotidiano, usándolos indiscriminadamente en un
intento de adaptar la estructura a la distribución y no al revés, como criterio lógico constructivo.
Hablamos de apeos en pilares cuando un soporte acomete a la directriz de una viga sin
que exista continuidad inferior directa. Principalmente el cortante va a penalizar la viga
(aunque también el punzonamiento, por ejemplo en caso de vigas planas con escuadrías
mínimas, esfuerzo que consideraremos en fichas posteriores).
Fig. 1.- Pilares apeados en la última planta de un edificio.
- Pilar: elemento vertical, en el que la rotura por cortante no es frecuente, suele producirse
en:
o pilares extremos de última planta de cubierta a los que acometen vigas de
grandes luces
o pilares extremos con poca altura que arrancan de la cimentación y le acometen
vigas de grandes luces o pilares cortos que arrancan de muros de contención
o pilares sometidos a empujes horizontales (tierras, sismo)
o pilares de edificaciones situadas en laderas, por deslizamiento de las tierras
- Ménsula: elemento en voladizo cargado en su extremo, cuyo vuelo es como máximo igual
a su altura. Suele ejecutarse en juntas de dilatación, para evitar realizar otro pilar contiguo.
Al aplicar la carga fuera del eje del pilar se crea una excentricidad que origina un
momento. La disposición del estribado en estos elementos ha de ser horizontal.
- Forjado unidireccional: elemento estructural generalmente horizontal y plano que tiene
como función principal recoger y transmitir las cargas a vigas o jácenas y de éstas a los
elementos verticales, en las diferentes plantas, en el que la transmisión de cargas se lleva
a cabo mediante la disposición de viguetas (ya sean semirresistentes o autorresistentes) u
otros elementos lineales (placas alveolares, prelosas...) en una dirección. Entre estas es
habitual disponer bovedillas ya sean cerámicas, de hormigón o de poliestireno para aligerar
el peso del forjado.
- Forjado bidireccional: elemento estructural generalmente horizontal y plano que tiene
como función principal recoger y transmitir las cargas de las diferentes plantas a los
elementos verticales, en el cual la transmisión de cargas se dispone en dos direcciones
perpendiculares entre sí. Existen dos variantes: mediante nervios ortogonales o losas
macizas, dependiendo de si se disponen elementos de aligerado o no.
2.- DESCRIPCIÓN Y ORÍGEN DE LOS DAÑOS VIGAS
Fisuras.
El riesgo de las fisuras por cortante es más elevado cuanto menos armadura
transversal exista en la pieza, con una cuantía más elevada se obtiene mayor tiempo de aviso
y en ausencia de esta armadura la rotura será inmediata, por lo que se ha de tener muy en
cuenta en aquellas piezas, como viguetas, nervios o losas, que no llevan esta disposición de
armado.
En las vigas de hormigón armado se distinguen dos tipos de esfuerzo cortante: el
producido por excesiva tracción diagonal y el producido por una compresión excesiva de la
biela:
o Las primeras fisuras tienen una inclinación entre 45º y 75º hacia el pilar, si no existe un
momento flector apreciable o si existe, respectivamente. Son de ancho variable, mayor a
nivel de la armadura de tracción (zona central) y que generalmente se cierra al llegar a la
cabeza comprimida. Suelen presentarse varias fisuras paralelas pero con una separación
apreciable.
o Las producidas por una compresión excesiva son fisuras de 45º con un ancho constante a
lo largo de la misma, y en general muy fino (entre los 0,05 y 0,1 mm) que no suelen
alcanzar los bordes superior e inferior de la pieza. Suelen aparecer varias paralelas.
Fig. 2.- Fisuras de la derecha: fisuras finas por compresión excesiva de la biela. Fisuras de la
izquierda: fisuras de cortante por excesiva tracción diagonal.
Cuando se combinan tensiones de tracción por flexión y tracción diagonal, aparecen
fisuras de cortante mezcladas con las de flexión, siendo de ancho variable (mayor a nivel de
armadura de tracción) y presentándose en zonas de hormigón fisurado por la acción de
momentos flectores.
Fig. 3.- Fisuras anteriores por esfuerzo cortante, combinado con momentos flectores de cierta
entidad.
En el caso de cargas concentradas, debido a la excesiva tracción diagonal junto con el
efecto local de la transmisión de la carga, aparecen fisuras de 45º, a nivel de armadura de
tracción, que luego se curva dirigiéndose hacia la carga concentrada. Tienen un ancho máximo
variable a nivel de armadura de tracción, reduciéndose al llegar a la cabeza comprimida.
Las vigas que no disponen de cercos anclados suficientemente al tender a salirse del
hormigón rompen la esquina de la pieza, apareciendo por tanto la esquina partida cerca del
apoyo, siendo más acusado cuando todos los estribos se han anclado a la misma barra
longitudinal.
En vigas planas, vigas cuyo canto es igual al espesor del forjado que adquieren su
resistencia aumentando su anchura y cargándose de unas cuantías de acero muy elevadas,
pueden aparecer fisuras longitudinales en la parte superior y en medio de las mismas.
Fig. 4.- Fisuras a cortante en vigas.
En general, el origen de la insuficiente resistencia a cortante en las vigas puede ser:
- Colocación de estribos de menor diámetro y a mayores separaciones de las
necesarias.
- Ejecución de estribos de dos ramas cuando deberían ser de cuatro.
- Colocación de cercos sin cerrar o con escasa longitud de anclaje.
- Viga de menor dimensión que la indicada.
- Hormigón de menor resistencia que el estimado en los cálculos.
- Aplicación de una sobrecarga mayor a la estructura por cambio de uso del edificio.
- Cálculo erróneo.
FORJADOS UNIDIRECCIONALES
Hundimiento instantáneo.
En un forjado el esfuerzo cortante es absorbido por el hormigón y la armadura
transversal de las viguetas, pero si ésta no existe el esfuerzo lo deberá asumir solamente el
macizado de hormigón dispuesto y si supera su resistencia, se produce la rotura frágil.
El origen de este daño se encuentra en:
- cargas excesivas o sobrecargas no consideradas
- empleo de hormigones de menor resistencia
- no empleo de armadura transversal
- luces superiores a las empleadas en cálculo
- secciones insuficientes
Fig. 5.- Hundimiento de forjado.
MÉNSULAS
Fisuras
Son finas y con tendencia a los 45º llegando a seccionar el elemento. Se producen por
escasez de armadura transversal, mala colocación de la misma o por una sección insuficiente.
FORJADOS RETICULARES
Rotura.
Los nervios que llegan al ábaco, si no tienen armadura transversal, al ser estas
secciones las que están sometidas a la concentración de tensiones tangenciales más
importantes, pueden romper por cortante, siendo la rotura a 45º.
Difícilmente se puede observar, por ser corto el tiempo de aviso.
Se debe a la omisión de la armadura transversal, empleo de hormigón de menor resistencia,
defectos de mal vibrado o por aplicar cargas mayores a las previstas.
PILARES
Fisuras / Rotura
Las fisuras comienzan en el centro de la pieza, progresa por sus dos extremos llegando
a unir el apoyo con la carga, dividiendo en dos partes el elemento (puede llegar a ser un
proceso instantáneo, por lo que es muy peligroso).
No es frecuente. En los casos comentados en el párrafo anterior los pilares están
sometidos a tensiones tangenciales apareciendo fisuras inclinadas, con tendencia a los 45º, en
las dos caras opuestas, desplazándose una parte del pilar sobre la otra cuando el estado es
muy avanzado.
En casos muy aislados, las fisuras se manifiestan con rotura inclinada con
aproximación a los 60º, en hormigones muy secos con resistencias muy altas.
En terrenos con mucha pendiente en los que se producen deslizamientos debido al
desplazamiento de las zapatas y por tanto de los pilares, se producen fuertes momentos y
cortantes, produciéndose la rotura, con una inclinación aproximada de 55º , debiendo
solucionarlo cuanto antes para frenar el avance de los daños que incluso puede dar lugar a la
ruina del edificio.
El origen de los daños en pilares producidos por este esfuerzo suele ser:
- asientos del terreno
- deslizamientos del terreno
- cargas excesivas o sobrecargas no consideradas
- empleo de hormigones de menor resistencia
- no empleo de armadura transversal
- luces superiores a las empleadas en cálculo
- secciones insuficientes
MUROS
Fisuras / Rotura
Los muros han de calcularse a esfuerzo cortante. La fábrica de ladrillo rompe
fácilmente por su escasa resistencia a esta solicitación. Debido a empujes parciales se
presentan fisuras en vertical y en horizontal, cerradas y en distintos planos. Estas fisuras se
deben a una sección insuficiente para soportar el esfuerzo cortante o la aplicación de carga
excesiva.
En el caso de muros de contención de fábrica de bloques, debido al poco peso y a la
falta de resistencia a cortante de la misma, por el empuje de las tierras que contiene, romperá
con una grieta cerrada en horizontal en distintos planos, desplazándose la parte superior.
Fig. 5.- Desplazamiento de la parte superior del muro de contención ejecutado con
bloques.
Cuando se trata de muros con puntera, si el axil del pilar que apoya sobre el muro es
elevado y la puntera tiene poco espesor romperá por cortante, quedando una parte del cimiento
inutilizada y la otra parte sometida a tensiones muy elevadas, lo que plantearía una situación
de alto riesgo. Si el muro es de poca altura y escasa armadura horizontal, puede producirse la
rotura con tendencia a los 45º.
Bibliografía:
“Patologías de estructuras de hormigón armado y pretensado”. J. Calavera.
“Diagnosis y causas de patología en la edificación”. Manuel Muñoz Hidalgo.
“Patología de la edificación. Lenguaje de las grietas”. Francisco Serrano Alcudia.
“Cortante y punzonamiento: teoría y práctica”. Florentino Regalado Tesoro.
Curso de pilares apeados. Florencio González.

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